Las mujeres extraordinarias no le temen a los prejuicios, sin embargo sabe tomarse una pausa y disfrutar de un buen café o una copa, ya que para ella entrar en acción no significa vivir de prisa.
La mujer extraordinaria guarda un cajón repletos de los “no puedes” que le inculcaron en casa, en la escuela o sus parejas y va tachándolos con cada logro.
La mujer extraordinaria desafía el estereotipo que la sociedad manda; cuantos le han dicho “no puedes tenerlo todo: o éxito o salud, o dinero o amor, una familia feliz o realización profesional” y ella responde con un "y ¿por qué no?" en cada acción.
La mujer EXTRAORDINARIA deja de ser una víctima y se pone en el primer lugar de su vida, porque cuando ella esté bien su entorno también lo estará, lo percibe, lo vive.
La mujer extraordinaria tiene doctorado en economía familiar, en psicología, en ventas, enfermería, aunque no forzosamente tenga esos títulos colgados en la pared, todo eso se lo enseñó la vida y no se cansa de aprender.
A veces se siente cansada, pero nunca se rinde por que tiene raíces fuertes para regresar a ellas cuando le haga falta.
La mujer EXTRAORDINARIA sabe de sus habilidades y de sus carencias, de las realidades que se viven en las calles, en el mundo, lo que no está a su favor, sin embargo no sabe darse por vencida.
La mujer extraordinaria dejó atrás las culpas inútiles, los lastres que la detienen, las opiniones que la opacan y ahora se sabe merecedora de una vida plena y satisfactoria.
Entiende lo que es estar fuera de las expectativas de su familia, de la pérdida de amistades que se quedan a mitad del camino, y muchas veces, de no tener con quien compartir sus logros, sus sueños, o de no recibir ese abrazo que la podría recomponer después de un día difícil.
La mujer EXTRAORDINARIA sabe que es luz para otras mujeres que creen que no lo pueden ser. Sabe que ella es verdad, que existe, que puede guiar a más mujeres imposibles a hacerse reales, reales ante los ojos del mundo que no está listo para verlas, que las niega porque no sabe qué hacer con ellas, con tanta fuerza, con tanta determinación.
Cuentan que la mujer EXTRAORDINARIA se contempló en un espejo un día y vio lo que era y lo que podía llegar a ser, pero dentro de sí misma vio la locura de lo increíble y ahora ya no hay adjetivo que la defina mejor, más que el de: ¡imposible!
¡Yo soy una mujer EXTRAORDINARIA, y tu también!!
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